¿Me conviene que me contraten por honorarios o nómina?

En la actualidad es común que las empresas oferten plazas laborales en las que las formas de contratación varían, por ejemplo, en principio la forma “tradicional” de contratación se lleva a cabo mediante la firma de un contrato de trabajo de duración indefinida o temporal (según sea el caso), el cual dada su naturaleza laboral genera derechos mínimos para el trabajador como son la antigüedad, el pago de vacaciones, prima vacacional, la seguridad social (IMSS, ISSSTE, etc.), la cotización al INFONAVIT, los pagos al sistema de ahorro para el retiro del trabajador (SAR), etcétera.

No obstante, en México existe la contratación de trabajadores bajo otras modalidades con la intensión de disfrazar relaciones laborales legítimas revistiéndolas de tintes civilistas, lo que ha dado mayor auge a la contratación de cierta parte del personal de las empresas mediante la firma de un Contrato de Servicios Profesionales.

La relación contractual de Prestación de Servicios Profesionales, en estricto sentido aplica sólo a aquellas personas que por ley deban tener autorización (cédula profesional) para ejercer sus funciones o profesión y quienes al ser contratados por un verdadero cliente, deberán prestar sus servicios bajo los siguientes principios:

  • INDEPENDENCIA (no está subordinado a las necesidades permanentes de sus clientes)
  • LIBERTAD (de realizar el trabajo dónde y cuándo lo considere necesario)
  • MEDIOS PROPIOS (por ejemplo ejecuta el trabajo personalmente o a través de personal a su cargo)
  • SIN EXCLUSIVIDAD (es decir, puede tener varios clientes a la vez)

Sin embargo, como comentamos, mediante el uso del Contrato de Prestación de Servicios Profesionales los patrones han abusado de muchos trabajadores que cuentan con una profesión que requiera título para su ejercicio, ya que si bien es cierto éstos reciben una remuneración económica a cambio de su trabajo, cierto es también que en realidad si el profesionista trabaja para un único “cliente” (en este caso su patrón) y dicho “cliente” es quien le dirige en las labores a desempeñar y le da indicaciones respecto de la ejecución del trabajo (labores de dirección-subordinación) y le provee los materiales de trabajo, entonces se está frente a una GENUINA relación de trabajo que ha sido DISFRAZADA de una relación profesional civil, en la que se presentan las desventajas obvias de que el profesionista (en realidad un trabajador) no percibirá las prestaciones que la Ley Federal del Trabajo señala como mínimas. 

Así pues, la respuesta a la pregunta de ¿si conviene que nos contraten por honorarios o nómina? dependerá de si nos encontramos o no dentro de uno de los siguientes escenarios: 

  1. Si no somos profesionistas y se nos pide contratar bajo la modalidad de Servicios Profesionales, es evidente que se trata de disfrazar una relación laboral por una civil con la intensión del patrón de evadir las responsabilidades laborales correspondientes.
  2. Si somos profesionistas y se nos pide que contratemos por Servicios Profesionales y prestaremos nuestro trabajo bajo los principios descritos en párrafos anteriores en especial de manera NO exclusiva para el cliente que nos contrata, entonces esta forma de contratación es la correcta y no implica evasión por parte del cliente.
  3. Si somos profesionistas o no lo somos y se nos ofrece un contrato de trabajo común, en el que se describa nuestras funciones, salario, descanso, etc. estaremos contratando también bajo una modalidad correcta, ya que nuestro co-contratante estará asumiendo el rol de patrón y con ello quedará obligado a la satisfacción de las prestaciones mínimas que establece la Ley Federal del Trabajo.

Evidentemente el presente tema se trata de forma general, ya que en realidad tiene muchos más matices y elementos a considerar, por lo que si tienes dudas te invitamos a asesorarte con uno de nuestros abogados para que de manera concreta te explique cuál es tu situación y que tipo de contratación te conviene más.


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