BIENES SEPARADOS, EN CASO DE DIVORCIO ¿SE REPARTEN LOS BIENES DE UN CÓNYUGE AL OTRO?

A menudo se piensa que cuando hay un divorcio entre personas casadas bajo el régimen de separación de bienes, no se tiene que dar nada al otro cónyuge siempre que los bienes que se hayan adquirido durante el matrimonio estén a nuestro nombre; sin embargo, esta concepción no es correcta, ya que los Códigos Civiles y/o Familiares de diversas entidades del país establecen el deber de compensar al cónyuge que no tenga bienes a su nombre, siempre que se cumplan ciertos requisitos de ley.

Pero, ¿por qué se nace la obligación de compensar al otro cónyuge que no tiene bienes a su nombre en caso de divorcio? Esto deriva del hecho de que por ley, ambos cónyuges deben contribuir económicamente al sostenimiento del hogar, su propia manutención y la de sus hijos, siendo que este aporte normalmente se refleja también en la adquisición de bienes para la familia.

Cabe destacar que la obligación de aportar dinero, para los gastos propios y de la familia, no es exigible a aquel cónyuge que no tenga bienes propios y que esté imposibilitado para trabajar; a su vez, también queda exento el cónyuge que por acuerdo de implícito (tácito) o acuerdo expreso (de manera que no haya duda) se haga cargo de las labores del hogar o de la atención de los hijos. Por lo que, si se está en estos supuestos, será el otro cónyuge quien cubrirá íntegramente esos gastos.

Ante este panorama, algunos podrían pensar que suena inequitativo que a un cónyuge, que no aporta dinero para la familia, se le dé el beneficio legal de no estar obligado a aportar dinero, pero esto es equivocado, ya que la ley civil considera que son aportaciones económicas para el sostenimiento del hogar, los alimentos y para la adquisición de bienes durante el matrimonio, las siguientes: 

·         El trabajo del hogar consistente en realizar tareas de administración (de los recursos o servicios), dirección y atención del hogar (mantenimiento, limpieza, etc) y;

·         El cuidado de la familia (ayudar a tareas, corregir y educar a los hijos, atender al otro cónyuge, etc.)

Por lo que, si tales actividades equivalen a una aportación económica, se está ante el hecho innegable de que ambos cónyuges han sostenido el hogar, y que han aportado lo suficiente para adquirir bienes que beneficien a la familia, por lo tanto, sí hay algo que repartir entre ellos en caso de divorcio, a pesar de que sólo uno sea el que aparezca en los títulos de propiedad o facturas.

En conclusión, podemos decir, que si existe un divorcio entre personas casadas bajo el régimen de separación de bienes, en el que sólo una de ellas aparece como titular de los bienes (casas, coches, enseres, etc), entonces ésta persona deberá “compensar” a la otra, respecto de los bienes que tenga en caso de divorcio, lo que ocurrirá en la proporción que determine el juez, y que puede alcanzar hasta el 50% de los bienes, pero no excederlo; lo anterior se concluye, porque a pesar de que un cónyuge formalmente no hubiere aportado dinero para la adquisición de bienes, éste sí aportó trabajo en el hogar y para con los hijos y la familia, entendiéndose que, tal aporte se hizo en la misma proporción que el hecho por aquel que sí participó con dinero para comprar los bienes durante el matrimonio.

 


Category : Derecho Familiar