VISITAS Y CONVIVENCIAS, EL DERECHO DE LOS MENORES A CONVIVIR CON SUS PADRES.

La guarda y custodia de los menores se ejerce comunmente por ambos padres en el domicilio donde habita la familia, pero, ¿qué pasa cuando los padres se separan, se divorcian, o cuando jamás han vivido juntos? En muchos casos la madre o el padre que tienen al menor bajo su custodia ya sea de hecho o de derecho, impide u obstaculiza que el otro progenitor vea a los menores en cuestión, ¿qué hacer ante dicha circunstancia?

Primero debes informarte, el derecho de visitas y convivencias es un derecho principalmente de los menores, independiente de los padres y de la voluntad de estos, incluso es independiente del cumplimiento de las obligaciones alimenticias, y no estamos tratando de decir, ni apoyar que los padres o madres no cumplan con el pago de sus pensiones, sino que al tratarse de un derecho que pondera el interés superior de los menores es independiente de los alimentos, aunque en determinado momento puedan tener cierta relación.

Por lo tanto, los padres o madres, en principio no pueden por voluntad propia negar al otro padre o madre ver a los menores, porque ese derecho repetimos no es exclusivo de los padres o madres, sino de los menores, ya que ellos necesitan desarrollar la relación materna o paterna para crecer de forma integral, y este derecho es tan importante que ha sido contemplado no sólo en nuestras leyes locales y federales, sino a nivel internacional.

El derecho a las visitas y convivencias, implica que la madre o el padre que no tiene la guarda y custodia de hecho o de derecho, pueda convivir con su menor hijo dentro o fuera del domicilio habitual; sin embargo cuando existe riesgo para el menor, la convivencia puede realizarse en un centro supervisado por el Tribunal Superior de Justicia de la entidad federativa que se trate.

Este derecho, puede verificarse a través de la implementación de un régimen de visitas y convivencias, dónde se señalan los derechos y obligaciones del padre o madre que no tiene la custodia de su menor para que pueda convivir con él o ella; puede pactarse por ambos padres o determinarse por sentencia judicial; en cualquier caso, la recomendación es que el régimen de visitas y convivencias sea aprobado por un juez, para evitar que los padres cumplan con el acuerdo a capricho.

Sin embargo, el régimen de visitas y convivencias no es exclusivo a los padres, también puede solicitarse por los abuelos o tíos, caso en el que de acuerdo a las circunstancias especiales de cada familia el Juez podrá determinar si es procedente y la forma en que debe llevarse a cabo.

Para determinar el régimen de visitas y convivencias deben observarse como ya dijimos, las circunstancias especiales de cada familia, pero siempre considerándose la edad de los menores, su condición de salud, labores escolares y extracurriculares, horarios y duración de las convivencias, lugar de las convivencias y de la entrega y recepción de los menores, condiciones del entorno y domicilio de los menores y de aquel en dónde se verificarán las convivencias, fechas y periodos de convivencia, pero sobre todo el interés superior de los menores.

Por lo que los menores, tienen derecho de convivir con sus padres, independientemente de que estos se encuentren casados, divorciados, en concubinato, separados o que jamás hayan vivido conjuntamente; lo primordial es que los padres y madres entiendan que los menores necesitan del otro padre o madre para crecer de forma integral y armónica.

Así que la próxima vez que tu pareja o ex pareja te impida u obstaculice ver a tu menor hijo o hija, no dudes en acudir a un profesional del derecho para que te asesore, y puedas obtener un régimen de visitas y convivencias aprobado por un Juez que reconozca el derecho de tu menor a convivir contigo.


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