¿ES SIEMPRE NECESARIO LLEVAR A JUICIO UN PROBLEMA?

En ocasiones las personas nos vemos envueltos en diversos problemas que parece ser que solamente se pueden resolver si los llevamos ante algún juez; no obstante, esta no siempre es la única vía para lograr la solución de tales inconvenientes.

En diversas entidades federativas, se tiene como un medio alternativo de controversias entre las personas un procedimiento que sin implicar llevar un juicio, su resultado se equipara al de una sentencia dictada por un juez; este procedimiento es conocido como Mediación y Conciliación, los cuales tienen por objeto restituir la paz entre los gobernados a través de este tipo de procedimientos sin la necesidad de incurrir en desgaste económico ni emocional como sucede cuando se acude ante un órgano jurisdiccional (un juez).

Por ejemplo, en el Estado de México existen diversos Centros de Mediación, que están estratégicamente distribuidos en el territorio estatal a efecto de que los gobernados puedan acceder de manera pronta y sin dilaciones a esta variante de solución de conflictos.

Evidentemente en estos Centros de Mediación encontramos la figura del Mediador-Conciliador, quien será la persona certificada para llevar a cabo las actividades propias de mediación y conciliación que sean necesarias siempre con el objeto de restablecer la paz y promover relaciones armónicas entre las personas; en este tenor es evidente que el Mediador-Conciliador tiene una responsabilidad social importante ya que su actuación trastoca la vida de los individuos sujetos a su función.

Los facultados para iniciar un procedimiento de esta naturaleza serán la persona interesada, quien comparecerá de manera oral o escrita a externar tal interés; o cuando el Ministerio Público o un Juez que conozca de la problemática remitan el asunto, siempre que obre la voluntad de los interesados de manera indudable en términos de la ley.

Pero, ¿cómo se llevan a cabo estos procedimientos de mediación y conciliación? Estos se llevan mediante sesiones orales en que se hace necesaria la intervención de las partes en conflicto, quienes sostendrán pláticas encaminadas a la solución de su conflicto. Este procedimiento encierra un atractivo especial, que es la gran ventaja de que la declaraciones de los involucrados, que en su caso se lleguen a registrar (ya sea en medios escritos o de otra índole) no tendrán valor probatorio dentro ni fuera de un juicio (esto en caso de que algún involucrado intentara hacer uso de ellos) por lo que las partes pueden dialogar con libertad en aras de arribar a una conciliación del problema.

Como es lógico, en caso de que las partes logren dirimir su controversia haciendo uso de este medio de solución que se describe, entonces procederán a ponerlo por escrito mediante la celebración de un Convenio, mismo que deberá contener los requisitos de fondo y forma que al efecto señala el Reglamento de la Ley de Mediación, Conciliación y Promoción del Estado de México.

Una vez autorizado por el Centro de Mediación,  el Convenio respectivo tendrá la cualidad de surtir efectos entre las partes que lo firmaron como si se tratara de una sentencia, por lo que en este contexto las partes estarán obligadas desde ese momento a respetarlo, bajo la pena de que en caso de no ser así, su contraparte tendrá el derecho expedito de acudir ante el juez de la materia de que se trate el conflicto a ejecutar los pactos contenidos en el Convenio, lo cual se hará de manera forzada a afecto de que prevalezcan los acuerdos alcanzados en el proceso de Mediación y Conciliación.

Finalmente cabe precisar que si por alguna causa las partes que celebraron el Convenio quisieren modificarlo, esto es enteramente posible si expresan su consentimiento para ello, siguiendo al efecto los requisitos de fondo y forma observados en la celebración del Convenio primigenio.

Así que ya lo sabes, no todos los problemas deben llegar a un juez, sino que dependiendo de la capacidad de dialogo, así como de la disposición de las partes en conflicto, siempre se tiene el acceso a una justicia pronta y que de manera pormenorizada puede solucionar un problema, siempre resguardando los intereses mutuos de los involucrados y revistiendo en sus actos la legalidad necesaria para que los acuerdos sean válidos y ejecutables en caso de un incumplimiento.

Si no sabes si tu problema puede tratarse por esta vía o necesitas más información en cuanto a las diversas formas de solucionar conflictos, no dudes en escribirnos a contacto@benavidesnavarro.com o a través de nuestras redes sociales, donde con gusto despejaremos tus dudas.


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